BigBlueButton Conferencing
|
|
"No llego a comprender por qué, siendo los niños tan inteligentes, los adultos somos tan tontos. Debe de ser fruto de la educación." |
|
|
|
Ayer estuvo mi hija de cinco años, (seis en marzo) jugando con su amiguita, también de cinco. Las mamás, tal y como suele suceder en estos casos, estaban tranquilas hablando, y teniendo cuidado con el hermanito de la amiguita.
Estaban en el garage, dónde tengo una oficina pequeñita. Mi marido me regaló para reyes un conjunto de bolígrafo y pluma con recambios de tinta que estaba encima de la mesa en mi oficina. El sitio en el que estaban jugando, en general no tiene pelígros, y cada cierto tiempo yo me acercaba y escuchaba, sin ser vista, por si hacían algo que pudiera dañarlas... Cada cierto tiempo ellas me llamaban, voz en grito, porque querían que hiciera algo por ellas, ponerles la ropa de montar a caballo (botas, polainas de los adultos) o querían que les diera la bici, que estaba detrás de las de mi marido y la mía y no podían solas. Tienen suficiente confianza para llamar cuando algo no está llendo cómo "debería", y eso es un gran seguro.
Cuando la amiguita se va a marchar de casa, bajo a avisar y observo la mesa de mi oficina, (a mi hija le gusta jugar allí a que ella es psicologa y tiene un cliente) y veo que está llena de tinta, mezcla de azul y rojo. La pluma y el boli están despiezados entre el suelo y la mesa. Las niñas tienen manchas de tinta por el cuerpo. Aunque lo peor parado era la mesa, no se podía poner otra mancha aunque quisieras. En el centro de la mesa, "una obra de arte" que las niñas habían hecho entre las dos, en un folio.
En esta situación existe una salida fácil, y una salida difícil. En mi opinión, lo fácil es enfadarse y culpar a las niñas del "desastre". E imponer algún castigo para que "comprendan" que lo que han hecho no nos gusta. Claro que una mirada más profunda revela temas que no se han tenido en cuenta en esa acción. Las niñas tienen 5 años, y su propia visión de lo que está bien y mal. Pero carecen de la capacidad de colocarse en el lugar de otra persona, (incluso muchos adultos carecen de esta capacidad, aunque lo natural es que en la infancia no se tenga esa capacidad). Así que lo que para ellas era la diversión de crear un cuadro con pinturas "raras" que vienen en unos botes "pequeñisimos", para mí era una mesa, que si no conseguía limpiar, tendría que "retapizar" (es de "novopal", creo que se dice así) para usarla en mi trabajo. Eso ellas no lo sabían mientras jugaban.
Además quién dejó allí las tintas a su alcance, pues fuí yo. Y quién decidió escuchar lo que hacían también fuí yo. Quién decidió estar tranquila hablando con la mamá de la amiguita mientras ellas jugaban fuí yo. A esto le llamo tener en cuenta todos los aspectos de la situación. Así que teniendo todos los datos en cuenta, mi actuación fué como sigue:
- ¿Estuvieron pintando en la oficina? (con calma y cariño)
- Si mami, hicimos un cuadro, mira...
- Si, voy a ponerlo "allí" para que seque.
- Vale...
Entonces traje una botellita de alcohol (idea del papá de la amiguita) y quité la tinta de la mesa. Quedó limpita, porque aún no se había secado. Recuperé los pedazos de la pluma y el boli, y pude "reconstruirlos", y aún quedó un recambio rojo y uno azul para la pluma. Las niñas vieron cómo limpiaba la mesa, con calma y alegría. De ese modo aprenden que no me gusta la mesa llena de pintura. Y qué hacer cuando algo no me gusta... Simplemente corregirlo. Como no me gusta que la tinta quede esparcida en la mesa, la limpio y coloco la pluma en un lugar inaccesible para ellas. Y además todos felices, cada uno con su responsabilidad... |
|
|
Ya sabes que los niños y niñas nacen y no tienen "manual de instrucciones". Así muchos "expertos" se lanzan a hacer manuales de todo tipo, con los que llenar el vacío. Entonces encuentras manuales de todo tipo, mas dificilmente encontrás la reflexión crítica.
Tú también naciste niño o niña, y como tal, naciste sin manual. Las personas "mayores" te educaron lo mejor que pudieron, como a ellos sus mayores, y así de generación en generación. Los escritores y escritoras de libros fueron niños y niñas sin manual de instrucciones, como todos. Así, los "expertos y expertas" han de estudiar las costumbres de cada "tribu" y los resultados obtenidos con esas costumbres.
De ese modo encontrarás libros basados en el conductismo, y por lo tanto en la, mal llamada, técnica premio/castigo. Que debería llamarse castigo/castigo. Porque el premio lo tiene únicamente la respuesta que el, la educadora considera correcta. Si tú, como niño-niña, dabas la respuesta que el educador consideraba incorrecta, no recibías el premio. Ausencia de premio, es castigo. Y sobre todo, el aprendizaje está guiado por lo que el/la educadora considere correcto, y en poder imponer la respuesta correcta. ¿Y quién decide cuál es la respuesta correcta?...
Los castigos físicos, han sido muy utilizados, si bien cada vez estan perdiendo más fama. No así los castigos psicológicos, que hasta el momento se utilizan. Con el agravante de que es más difícil determinar desde dónde hasta dónde son "castigos educativos" y desde dónde hasta dónde son "torturas psicológicas".
Llendo más allá, este modo de actuar, castigos/premios, está apoyado en LA OBEDIENCIA. En la creencia de qué los menos poderosos han de ser obedientes. Si, has leído bien, en qué los menos poderosos han de ser obedientes. ¿A quién? Pues a los más fuertes. Solo que a medida que los peques crecen, esa creencia se vuelve en contra de los padres y madres. Porque en la adolescencia, es muy probable que los más poderosos no sean los padres y madres. Y los chicos y chicas, sean obedientes a los más poderosos, porque eso les has enseñado, pero en ese momento, el más poderoso y tú, no son la misma persona.
Si procurar la obediencia ya te creaba conflictos mientras los chicos eran "chicos", ahora los conflictos se redoblan, porque los premios o castigos que tú tengas, no les hacen sombra a los premios y castigos de otros más poderosos que tú, publicidad, modas, amigos, etc. Cuando esos casos son muy graves, terminan en divorcio, divorcio entre padres e hijos, el más doloroso y desgarrador de los que puedas conocer. Personas heridas, de todas las edades, después de una larga convivencia. En ambos lados personas creyendo que el culpable es el otro. En ambos lados personas diciendo "contigo no se puede hablar".
Con estos resultados, necesariamente tienes que preguntarte si la costumbre, o la "ciencia conductista" te conducen hacia dónde tu quieres. Si te conducen hacia relaciones dolorosas, desgarradoras, entonces revisa lo que haces y cambialo.
|
|
Qué cuando me desvelé, abrió su ojos, me cuidó.
Cuando lloré, enjugó mis lágrimas y me abrazó con calma.
Cuando hice mis primeros proyectos, sornrió a mi lado en silencio.
Cuando tuve conflictos, me escuchó con cariño,
evitando darme sus respuestas, porque siempre supo,
actuar de guía para que encontrara mis propias respuestas.
Con mis deseos, supo distanciar los suyos,
para que Mi Proyecto llegara más alto que el suyo.
A medida que crecía, ella me conocía,
en cada paso me descubría.
Descubrió que quería ser mi madre, mi amiga, mi guía.
Renunció al poder y la autoridad,
así abrió una puerta, en la que yo descubrí la verdad,
Que una madre es una guía, en el camino de crecer....
|
|
|
Existen varios mitos entorno a la crianza y educación de los niños y niñas. Dichos mitos evitan que los adultos y adultas que pasan mucho tiempo con niños dediquen un tiempo a su formación e información en el campo de las relaciones empáticas y armoniosas entre mayores y pequeños. Comencemos entonces a desvelar esos mitos:
- Con el amor es suficiente: Los padres y madres que dicen esto, están convencidos de que su amor es tan grande, que llegará a sus hijos de alguna manera. Cuando mi padre era pequeño, soñaba cada noche literalmente con llevar una bicicleta. Nació pobre y sin recursos financieros, así que la primera vez que subió en una tenía doce años, y se la prestó otro niño. Cuando subió mantuvo el equilibrio a duras penas, pero fue incapaz de pedalear, así que en cuanto tuvo que subir una pequeña cuesta, no le quedó más remedio que bajar de la bici y "llevarla de la mano". Del mismo, sentir un amor inmenso por los hijos e hijas no es un indicativo de que poseemos las habilidades para transmitir ese cariño. Un pequeño autoexamen nos revelará hasta que punto estamos en la posición de transmitir el cariño que tenemos dentro. Hagamoslo sinceramente. ¿Tenemos entrenamiento en escucha? ¿En habla asertiva? ¿En distinguir nuestra interpretación?
- Ahora no tenemos problemas, más adelante... Cada cierto tiempo alguien me pregunta si le recomiendoo hacer el taller o mejor esperar, porque está embarazada, porque aún no tienen hijos, o porque no tienen conflictos serios. El hecho de no tener un conflicto serio, no indica que estés "llegando" al corazón de tu hijo-hija. Supongamos que tu hijo ha aprendido a ser sumiso, ¿sabrías detectarlo? o que tu hija ha decidido que prefiere no contarte las dificultades que está teniendo en el "cole", porque cuando te lo cuenta no encuentra apoyo. Con el entrenamiento adecuado en escucha activa, asertividad, etc. prevendrías los conflictos. Mi preguna en este caso es ¿qué es más fácil, prevenir o curar? ¿es más efectivo tener herramientas y entrenamiento antes de tener un conflicto o después de tenerlo? ¿Si hubieras tenido las herramientas, hubieras tenido más probabilidad de resolverlo de manera adecuada?
- Otros padres-madres lo necesitan más: Esta es una en la que nos autovaloramos como mejores padres que nuestros vecinos, hermanos, amigos, etc. Escuchamos las quejas de otros y pensamos que nosotros estamos mejor preparados, lo hacemos perfectamente. Pero si nos paramos y analizamos, nuestros vecinos, hermanos, amigos, también están absolutamente convencidos de que son buenos padres-madres. Esto suele desembocar cuándo existe un conflicto con los niños-niñas, en que culpemos a los más pequeños de los conflictos. Porque son "cabezotas", "testarudos", "perezosos", etc.
Reflexionando en estas palabras, podríamos reconocer algunos de los pensamientos que tienen los padres y madres. Pensando así evitan acercarse a los talleres que enseñan herramientas de convivencia eficaz. Si decidieran proveer a sus hijos con las mejores herramientas de comunicación, desde la más tierna infancia, actuarían de otro modo. Los padres y madres tenemos la oportunidad de regalar a nuestros pequeños y pequeñas las mejores herramientas para desenvolverse en nuestra sociedad, aprovechemoslo... |
|
Mientras somos pequeños, creamos ciertas resistencias. Sabemos que nuestros progenitores cometieron errores, y hemos aprendido a convivir con ellos. Cuando esos errores son demasiado "graves" puede ocurrir que, una vez adultos, rompamos la relación. Dicha relación se mueve en una línea contínua, donde en un extremo encontramos el respeto, y en el otro el maltrato, habiendo diferentes puntos intermedios.
La inmensa mayoría de padres y madres nos consideramos responsables, estamos convencidos de qué nuestro modo de actuar es el mejor. Así se da un caso simililar al colegio. Es conocido e incluso forma parte de la broma popular que cuando un niño aprueba, tanto el niño como sus padres dicen: "aprobé, o bien mi hijo aprobó". Mas cuando aparece un suspenso, la frase típica es "me suspendieron, o bien supendieron al niño". De este modo, cuando nuestros hijos e hijas hacen gala de un comportamiento que nos agrada, pensamos que es debido a la educación que le hemos dado. Pero cuando su comportamiento no nos gusta, pensamos que se debe a otros motivos, porque nosotros le hemos educado para "ser" de otro modo.
De esta forma generamos una resistencia, que impedirá el aprendizaje de nuevas estrategias de comunicación que construyen puentes entre los adultos y los niños. Es fácil que califiquemos a nuestros pequeños, que les etiquetemos, como "testarudos" si continúan en un comportamiento que nos disgusta. Esto es así porque aún no conocemos el daño que las etiquetas provocan. Y sobre todo, porque consideramos la testarudez como un defecto.
Sin embargo, la testarudez ha conducido al éxito a muchas personas. Claro que en ese caso ya le llamamos "voluntad"o "constancia". Ha protegido a muchas personas de cometer "barbaridades", aunque ahí la llamamos prudencia. La pregunta del millón es ¿La voluntad, la constancia, la prudencia, serán formas educadas de testarudez?, y sí eso fuera así, ¿No sería necesario, indispensable, aprender a educar una cualidad que practicamente todos los niños tienen?
Mi respuesta en este punto es que sí, que es necesario, indispensable disponer de una alta cantidiad de habilidades que nos permitan eliminar las etiquetas, en favor de la conversión de los recursos de los niños en herramientas prácticas que les harán la vida más "amable". Y para ello, es imprescindible que como padre hagamos ciertos examenes. Solo así comprenderemos en que punto estamos en lo cierto y en qué punto mejoramos si nos permitimos pensar que como padre o como madre siempre podemos mejorar. |
|
|
|
|
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 Siguiente > Fin >>
|
|
Página 1 de 8 |
|
|
|
|