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Today: Mayo 06, 2015

Agenda

Crecemos juntos

Cuando tienes un hijo, una hija, tienes la intensión de que crezca. Antes de que nacieran tenías unas ideas... que una vez nacen se confirman... ¿o no?   ¿Crecemos junto con los hijos e hijas q....

Próximo taller on line

El próximo taller virtual para padres y madres está operativo el día 25 de diciembre de 2011. Este es el lugar indicado, el lugar dónde encontrar la dirección armónica en la relación con tus hi....

Padres y Madres Presencial Moya

Comenzamos nuevamente el taller presencial "Educar Sin Castigar" para padres y madres. Todos los padres quieren a sus hijos. Transmitirlo y educarles es una tarea, de gran responsabilidad. Es por el....

Padres y Madres Presencial Blossom

Nuevamente está en marcha el taller educar sin castigar, el lugar dónde recibes las herramientas de comunicación y relación, y sobre todo apoyo seguro y constante en las dudas que como padre o com....

Encuesta

Una "torta a tiempo" es una victoria
 

"Los niños no obedecen, imitan."

El famoso pañal, PDF Imprimir Correo electrónico

No significa: "no". Esa es la frase que se repite a menudo cuando hablamos de violación, queriendo decir que cuando se vulnera un "no" se está generando un dolor, un trauma o cómo quieran llamarlo.

En mi consulta en más de una ocasión he atendido mujeres con síntomas de haber sido violadas, pero al preguntarles no hablan de una agresión sexual como tal. Entonces pregunto cuando comenzaron los síntomas: "miedo a que me toque", "rechazo a los hombres", "horas bajo la ducha con agua caliente", "sensación de estar sucia", etc. Y encuentro que sucedió después de un parto en un hospital, donde varias personas le hicieron tactos vaginales aunque ella no quería. A veces han tenido la fuerza para decir no, y otras veces no la han tenido.. Su cuerpo y su mente han registrado una violación, y los relatos que yo tengo son privados, pero algunos los puedes leer en la web de "El parto es nuestro" por ejemplo.

Los y las profesionales sanitarios justifican su actuación con el hecho de una necesidad de aprender de todo el personal, y para ello se sacrifica la necesidad de intimidad de la mujer que está de parto. ¿Existen otros modos para aprender? posiblemente si, sólo que suele primar el dinero a la salud mental de la mujer, a la que normalmente no se cree cuando habla de que se siente violada. No sólo se ha sentido violada, valga la redundancia, sino que además va a soportar que la mayoría de las personas con las que hable, le digan que tampoco es para tanto. A veces incluso profesionales de la salud.

De igual forma cuando un bebé dice que no quiere que le quites el pañal está protegiendo de alguna forma una parte de su cuerpo. Cuando le obligamos a cambiar el pañal, estamos tocando su zona íntima sin su consentimiento, ¿tenemos algún modo de estar seguros y seguras que no se sentirán igual que la mujer que he explicado antes. De igual forma encontraremos justificaciones para hacerlo: "se le pone el culito rojo, huele mal, etc" que no es más que primar una necesidad sobre otra. Le ponemos el pañal por nuestra comodidad, no por la suya, y además decidimos por él cuándo y cómo quitarlo, sin importar si nos dice si o nos dice no. Es higiene y es su salud, sólo que yo me pregunto: ¿La física? ¿la mental? ¿la emocional? ¿la de los padres/cuidadores que ya estan cansados de esperar o preocuparse por su piel?

Supongo que si han llegado leyendo hasta aquí estarán preguntándose si mi propuesta es dejarles con el pañal eternamente. Por supuesto que no. Mi propuesta es para los adultos y adultas, confiar en el niño-niña, que también se sentirán incomodos con el pañal mojado o algo más. Hacer preguntas de curiosidad: ¿no te molesta? ¿Estas cómodo, cómoda? ¿te apetece sentirte seco-seca? ¿Como sientes tu culito? etc.

Puede suceder que esto pase en la guardería/escuela infantil, y el niño no quiera cambiarse, con la consiguiente incomodidad, tanto para el niño-niña como para los demás (si hay olor). Hay niños que no se sienten seguros si alguien que no sea su padre o madre va a quitar su pañal. En esos caso yo no puedo descartar que se grabe que alguien ha tocado su zona íntima sin su consentimiento, y por lo tanto no recomiendo obligar. No lo recomiendo incluso para los padres, mucho menos para un cuidador/cuidadora.

 

Teresa García.

Psicologa clínica.

 

 
Ya tengo de todo PDF Imprimir Correo electrónico

Así respondía mi hija hace unos días cuando le pregunté que quería que le regalara su abuela por reyes. La conversación fue más o menos asi:

- La abuela me ha preguntado qué quieres que te regale por reyes.

- Mami, no lo sé, es que yo tengo de todo.

Me quedé en silencio, sin saber qué responder. Pensé en aquella famosa frase: "No es rico el que más tiene, sino quién menos necesita". Mi hija tiene el apoyo y el cariño de su padre y de su madre. Cuando le apetece un juego determinado, si está en nuestra mano, simplemente lo compramos. Sí no, hacemos juntas las cuentas y llegamos a la conclusión. Aún recuerdo nuestra ilusión por una casita en el campo y la decisión conjunta.

Días más tarde en casa de su abuela, ésta les preguntaba a las dos niñas (mi hija y mi sobrina). Mi sobrina quiere comprar un portátil y pidió el dinero. Mi madre dijo que les daba el dinero a cada una, y Ruth escondió su cara. Ella prefería un regalo, así que pidió unos zapatos de tacón y ropa (aunque también tiene)

Hoy, ya pasadas las fiestas, le recordé que se acerca su noveno cumpleaños. Quiere celebrarlo en casa, con la compañía de papá y mamá y los juegos de su prima de trece. Torció el gesto al decirle que no sé con quién estará su prima para ese día. Si está con su padre seguro vendrá, pero si está con su madre, pues no está claro.

Le pregunté si quiere pedir algún regalo para ese día tan especial, o bien si prefiere que cada cosa llegue a su vida cuando la necesita. Otra vez me sorprendió su respuesta: "no sé mamá, voy a pensar".

Estos días he estado pensando, a raíz de esta experiencia, en todas las personas que quieren evitar que sus hijos e hijas sean consumistas, y para ello evitan que compren, limitan el número de regalos, etc. Evidentemente lo que pasa en mi casa no es una regla, sino una situación. Toda generalización es errónea, esta también, decía alguien.

No sé la respuesta para todas las personas, simplemente me doy cuenta que permití que comiera lo que quisiera cuando quisiera, y la "golosa" de casa soy yo, si es por ella aquí se pudren las chuches. Me pregunto si en el tema del consumo pasará igual o parecido.

 

Teresa García

Psicóloga clínica.

 
La interpretación PDF Imprimir Correo electrónico

Estoy cada día con mi hija y descubro de nuevo el mundo a través de sus ojos. Ahora está encantada con las espías, me recuerda mucho a como yo era. En mi época ponían por televisión "Comando G" y "se ha escrito un crimen". Ella ve las  "totally spyes" y a veces el inspector Gadget, si, alguno también estaba en mi época. Ahora han aparecido los youtubers, son personas que se graban mientras juegan a diversos juegos. Con ella he descubierto este nuevo mundo y también que hay personas que viven de eso. Paso muchas horas a su lado, tantas que a veces siento pena por mi marido, su padre. Está perdiendose redescubrir la vida al lado de su hija.

Llego a la noche cansada y casi sin fuerzas, pero con una sonrisa en los labios, deseando contarle a su padre todo lo que se ha perdido en ese día. Mientras lo cuento él me abraza feliz, porque al menos con mis palabras conoce un poquito de aquello que mi hija y yo vivimos cada día. De alguna forma le hacemos participar en la vida de familia y le transmitimos el disfrute que juntas tenemos.

 

 

Éste es uno de los modos de vivir el hecho de que por las circunstancias de esta cultura, por las familiares, por infinitos motivos no permite compartir en familia, en tribu, como lo hacían nuestros antepasados y como ahora lo hacen las pocas tribus que aún conviven con nuestra loca civilización.

Pero otro modo de contar este cuento, es lo difícil que es hacer cualquier cosa, tener tiempo para nosotr@s mismos. Y cuando llega el padre/madre, depende de quién esté más tiempo en casa encuentra la misma historia, pero contada de otra forma. Estoy agotad@ de estar con los peques. No puedo más, todo el día peleando, y además con esos vídeos de youtubers que además de difíciles de entender, sólo dicen palabrotas. Además cuando se aburren sólo quieren jugar conmigo, y yo nervios@ por todas las tareas que tengo pendientes. ¡Claro, como tú estas fuera todo el día no sabes lo que es! ¡Seguro que no aguantarías ni una hora!

 

El hecho no cambia, sí la interpretación. Lógicamente es más probable que con la primera la persona que llega más tarde a casa sienta hasta envidia, y sano deseo de estar con su descendencia en el primer momento libre de trabajo que le quede. Mas en la segunda no le apetezca conocer y compartir.

 

En el fondo de todo una creencia que como ya he dicho en otras ocasiones se convierte en las gafas que pinta del color de sus cristales la realidad. Si has escuchado muchas veces que con los niños no se puede hacer nada, la frustración estará en los cristales con los que percibes a tus peques. Mientras que si la creencia es que los niñ@s son personas maravillosas que nos muestran a través de sus ojos una realidad llena de vida, pues probablemente seas de las personas que cuentan la primera historia. Los hechos no cambian, la percepción si, ¿cuál te conviene tener?

 

Teresa García.

Psicóloga clínica.

 

 
¡Te cansas! PDF Imprimir Correo electrónico

Estos días escuché a una madre decir a su hijo: "vaya cariño, necesito estudiar eso con calma porque estas aprendiendo y ensayando tantas cosas que no sé como gestionar el espacio en casa". La situación era que el niño pedía comprar algunas cosas a las que luego daría un uso poco convencional. No eran realmente caras, aunque sí que ocuparían espacio.

Pensé que la madre entendía perfectamente que por la edad del niño, lo más importante era la investigación y la creatividad que desarrollaba. Que se preguntaba admirada cuantas cosas aportaría a la sociedad teniendo tantas ideas. Y que lo que le preocupaba era como encontrar el modo de "poner todo eso" en los minúsculos espacios que compartimos para vivir en nuestra sociedad.

Imaginé a madre e hijo encontrando juntos el espacio en casa. Decidiendo qué cosas ya no iba a usar, buscando el lugar dónde darían uso a las cosas que ya había usado y se había terminado la creatividad asociada con ellas. Suspiré llena de alegría con una relación tan cercana y humana, solo que...

Sólo que lo que vi no fue exactamente así, sino que fue más bien un "¡otra vez a comprar!" ¡otro trasto para arrimar en casa!. ¡De todo lo que compras te aburres! ¡Todo lo dejas a medias! Recordé lo que me decían de niña, "aprendiz de todo oficial de nada" Me ha costado años deshacerme de esa etiqueta y usar todo lo que hice en mi vida. Puedo hacer un maquillaje mientras escucho activamente a la persona que está a mi lado. Y probé todo lo que pensaba que podría ser mi camino en la vida, hasta descubrir el verdadero.

Si nuestra creencia es que los niños y niñas desperdician los recursos, posiblemente actuemos diciendo que de todo se cansa y que no sabe valorar. Aunque tal vez los que no sabemos valorar seamos los adultos. Mientras que si creemos y confiamos en la capacidad de las personas con edad por debajo de los 18 años, tal vez actuemos como la madre de mi imaginación. Aún no he conocido una que actúe así, pero como dije el otro día a una amiga: "sé que vivo en el mundo de las infinitas probabilidades, no me rindo en mi intensión de encontrarla".

Teresa García

Psicóloga Clínica.

 

 
Carta a Theo PDF Imprimir Correo electrónico

Intentar autoconvencerte de que ese niño que no tuviste por las circunstancias de tu vida,
no te duele, no le querías. Un Intento que no da los frutos esperados y que sólo sirve 
para ocultar las lágrimas que la pérdida de un hijo trae. Dicen las estadísticas que un 
porcentaje muy alto de madres que abortan "voluntariamente" quedan con depresión...
Yo me pregunto si ocultar este dolor no tendrá algo que ver... Aquí esta la carta de otra 
mamá que llamaremos "Josefa" a su hijo, que llamaremos "Theo":





Theo, mi niño chiquitito, mi niño soñado, mi segundo embarazo, mi segundo niño.

Lo siento, siento no haber estado preparada, no en ese momento, no podía, tu padre
sabes que no hubiera estado ahí, sabes que él estaba casado y no iba a reconocerte,
yo no podía enfrentarme a eso, otro hijo yo sola, no podía, con un bebé en brazos de
8 meses no soportaría otro abandono y otro niño sin padre.

Lo siento, siento no haber tenido la fuerza que tuve para tener a tu hermano, igual
para tenerte a ti, no era mi momento, ¿lo entiendes verdad?

Theo, nunca te nombré, quise hacer como que nunca exististe, lo siento mi niñito,
era por supervivencia, por no perder la cordura, hace ya 10 años que te fuiste y aún
recuerdo tu latir y me duele...

Fuimos a la farmacia, allí mismo me hice la prueba y confirmó mis sospechas, ahí
estabas, salimos de la farmacia y caminamos a la siguiente manzana para pedir cita
para que te fueras, no quería tiempo para pensar, no quería verte, oírte, sentirte,
quería que todo pasara rápido, lo hubiera hecho en aquel mismo instante si me
hubieran dejado, pero tuve que esperar dos semanas, no se recomendaba hacerlo antes,
además me derivaron a mi ginecólogo primero.

Salí de la cita y lo abracé y me rechazó el abrazo, me empujó y me dijo "¿eso fue lo
mismo que hiciste con el otro cuando te quedaste embarazada por primera vez no?",
ohhhhh una punzada en el corazón, una puñalada y a la vez confirmaba que no podía
tenerte, no podía tener un hijo de alguien así, en un momento tan doloroso ¿y eso es
en lo que piensa tu padre?, estaba loco...

Llegó la cita con el ginecólogo, le lloré, yo no quería, yo tenía el DIU puesto, no
tenía que haber pasado... Me miraron y ahí estabas, chiquitito pero tan tú, con el
corazón a mil, eras VIDA y lloré mares de lágrimas, todas las que no habían salido
hasta ese momento... Intentaron quitarme el DIU pero no pudieron, el ginecólogo lo
intentó pero le dió miedo hacerte daño, a mi me pareció una ironía, yo no lo quiero
señor ginecólogo, por qué se preocupa en no hacerle daño, quíteme el DIU, pero no lo
hizo...

Llegaron las dudas, claro que si, flaqueaba por momentos, yo nunca pensé que haría
algo así, yo abortando, no podía estar pasándome esto, pero no podía tener una vida
con esa persona, no podía sin tener independencia económica, otra carga para mi
familia, y mi futuro, ¿tan joven con dos niños de padres diferentes y dos
abandonos?, no podía asumir eso, no podía, quiero que lo entiendas mi chiquitito...

Llegó el día, fue doloroso, fue doloroso pero se acabó, te olvidé, te intenté
olvidar ese día y enterrarte sin duelo y aquí estoy llorándote diez años después, lo
siento chiquitito, lo siento tanto.

Todavía no puedo asimilar que lo hice, no puedo verbalizar que yo si te quería, he
vivido todos estos años autoconvenciéndome que no dolía, que fue como si no hubiera
pasado nada, y si pasó, si estuviste en mi vientre, si te perdí, lo siento, lo
siento.

Ahora quiero pasar este duelo, por eso necesitaba nombrarte, mi Theo, rey de los
Dioses.

Nunca te lo había dicho, TE QUIERO THEO
 
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