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Cada vez llegan más personas a mis talleres de padres y madres, con el deseo de aprender nuevos modos de relacionarse con los niños. Les motiva la violencia con la que los niños y niñas reaccionan frente a la frustración. Consideran que si esa actuación la tienen con cinco años, cuando los peques lleguen a la adolescencia la convivencia será imposible. Muchas de las personas que vienen, estan inclusive "quemados". Han tenido sentimientos y pensamientos que no serían capaces de decir en voz alta, porque se arriesgan a recibir el calificativo de "malos padres", "malas madres".
Es en este momento cuando muchos me llaman, porque se encuentran en una situación "sin salida", "entre la espada y la pared". Sienten por sus hijos una mezcla de amor y odio. Y sienten por sí mismos culpabilidad, y la sensación de haber fracasado en su papel de educadores y padres. Se suceden comentarios como "mi padre solo me miraba y yo me quedaba quieto", "mi madre me dejaba una semana sin televisión, y asunto arreglado", ¿por qué ahora es tan difícil?.
Ya saben que el queroceno no apaga el fuego, porque cuando ponen un "castigo" a sus hijos, se vuelven completamente indomables. Han comprendido por la via más dolorosa, que los niños y niñas de esta época no responden a la crianza de épocas pasadas. Claro que en épocas pasadas la obediencia era desde el estado hasta las casas, y la represión por medio de la fuerza, lo común, en lo social y en lo particular. La dictadura era así, en el estado mandaba Franco, y en las casas los esposos.
Nuestros hijos e hijas hoy observan que la mujer no obedece al varón, ni el varón a la mujer. Entonces ¿por qué ellos tienen que obedecer? Logicamente si les damos ordenes se rebelan y se generan las luchas de poder. Muchas personas cuando explico esto me preguntan ¿entonces les dejo que hagan lo que quieran? La respuesta es no. Ni dando ordenes, ni permitiendo. Incluyamosles en las decisiones y tareas de la casa, al nivel que sus capacidades les permiten. Decidamos qué hacer nosotros, en lugar de qué les vamos a hacer para corregirles. Pregúntemosles sobre sus motivos para actuar de determinada manera...
Parafraseando lo que Morfeo de dijo a Neo en la película Matrix, en nuestra sociedad existen multiples reglas y obligaciones. Unas se pueden adaptar, otras mejorar, y con otras hay que aprender a convivir. Preparandonos cuando los niños son pequeños, e incluso antes de tenerlos estaremos en condiciones de mostrarles a nuestros hijos e hijas "nuestro mundo". Tendremos las herramientas para evitar llegar a quemarnos como padres y madres. Inclusive, existe una probabilidad alta de que nuestros hijos nos permitan encontrar otro modo de ver la vida.
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